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QUIENES SOMOS
Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del caribe



Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del caribe


Qué escuela somos 

Somos la escuela regada que dejó Simón Rodríguez por América, que concreta sus enseñanzas y filosofías en los puntos fértiles del intercambio de saberes y la juntura de las gentes descalzas   y de zapatos sencillos de todos los pueblos.

Tenemos nuestra identidad, en las formas y maneras de preservar nuestros acervos originarios, del pueblo corajiento y arraigado al conocimiento legado por nuestros mayores, a los principios emancipadores y libertarios de la gesta revolucionaria de todos los tiempos, antiimperialista y anticapitalista.  

Somos la escuela, con la gente suelta, la junta de las gentes que sueñan que una lógica más humana y más digna, bajo la cual vivir en este mundo, es posible.  

La ESR Latinoamericana y del Caribe es una propuesta para todas las junturas Latinoamericanas y Del Caribe, que nos damos formas de construir y organizar espacios socioeducativos que fortalezcan el nacimiento del hombre necesario, el hombre continuador de la vida en nuestras tierras, desde una perspectiva socio-espiritual y cultural, que reivindique a la vida, desde una acción ligada al entorno y al momento histórico, organizando la realidad desde la observación, la indagación, el ensayo, el análisis y la reflexión, que reflejen valores y creencias que al ser confrontados por las realidades del viejo vivir, garanticen los procesos del nuevo vivir para las futuras generaciones. 

La ESR Latinoamericana y del Caribe se confronta en los viejos escenarios, a la vieja escuela, la que direcciona al hombre bajo criterios de dominio y que reproduce en él, el modelo de dominación. se confronta en el club de las viejas élites pensadoras, que acostumbran a dar formulas, bebedizos y pociones a sus sujetos, nuestros sujetos, para mantener al sistema hegemónico, colonizador, usurpador de los corazones de los pueblos.

Se confronta en las viejas prácticas de construir el conocimiento, de guardar las memorias de los pueblos, de escribir, de encontrarse con ellos, eternizando una única forma de saber, una  forma infalible de ser infiltrado por el conocimiento inequívoco, una ineludible manera de esperanzar a los pueblos de cómo trascender sus realidades de pobreza, desarraigo y desamparo que inmortalicen sus conceptos socio-científicos inquebrantables por las gentes e impuestos desde la divinidad de quienes sólo ellos saben, pero eso si, frente a esta situación, esta escuela tiene propuestas alternativas ante todo lo que el modelo capitalista plantea.  

La ESR Latinoamericana y del Caribe es el Cumbe, el espacio para la insurgencia revolucionaria que construye el compromiso con otros pueblos y sus gentes de a pie y de a caballo en el sueño libertario que nos convoca el ideario rodrigueano legado a Bolívar, Martí, Alfaro, Morelos, José de san Martin, Morazán, Guaicaipuro, Túpac Amaru, y todos los movimientos de resistencia que se dan los pueblos, desde el silencio de los lamentos de sus gentes cuando sus voces son usurpadas por el pensamiento empobrecedor del invasor, con su característica y contenido de inequívoco; ley que acatar, permanente, eterna y uniformadora; emergiendo desde el legado con la valentía hecha juntura revolucionaria e insurgente, la zancadilla y la piedra en zapato de los opresores. 

El proyecto rodrigueano asimilado en la experiencia y el saber pedagógico de su precursor, nos obliga a concretar una escuela, cuya simiente es la educación popular para la autodeterminación y soberanía de los pueblos, cuyo oído escucha el lamento de los oprimidos de nuestras tierras y enarbola con todas las manos posibles, la bandera de la libertad y el creyón que dibuja el rostro verdadero, nuestro verdadero rostro. 

Es por ello que la ESR privilegia la juntura por encima del individualismo, el encuentro, las conversas con las gentes, las movilizaciones, la observación participante, el dialogo de saberes, la indagación…todo aquello que hace útil y bueno a los pueblos,  por encima de la mirada diagnóstica, conferencias e ideas de expertos, la sapiencia academicista-científica, el arte de los solos -hijos del saber eurocentrísta, monopólico y excluyente- que denigra del saber de los pueblos y fortalece los modos y maneras culturales de cristalizar el pensamiento hegemónico, privilegiando el saber de las deidades humanas de cada siglo, en el contexto de la preservación del poder en manos de unos pocos iluminados.  

Damos preferencia, al debate como convocatoria para  formarnos en el dialogo, el análisis y valoración del argumento como desmontaje a los modos y maneras del conocer desde el pensamiento hegemónico que establece verdades absolutas y sagradas, indiscutibles para el pobre y el descalzo que no tiene adosado seis títulos y veinte investigaciones hechas, con las cuales presumir.  

Por ello la escuela se da sus propias metodologías, sus propios caminos para resolver pues la  pobreza a la que hemos sido esclavizados, nos ha dado cualquier cantidad de alternativas para convertirnos en científicos de lo cotidiano como corresponde a las escuelas de las gentes, mas allá de la institucionalidad burocrática y usurpadora, que contrata sus expertos para decirle al pobre como salir de la pobreza aprendiendo lo que ellos creen que debemos aprender y haciéndole odiar sus orígenes, sus gentes con las cuales nació y creció, su sí mismo pueblo. 

Creemos entonces en el y la intelectual que se forja desde el hacer y que es camino, brecha y trocha en el pie del otro, del nosotros y nosotras. 

En función de esto, la escuela se junta a los *Invedecorianos y se hace uno de ellos, pues creemos que el saber se construye a través de la indagación, que el hombre se forma a través de los espacios que da la juntura con las gentes y en esa juntura, debate, aprende, construye conocimiento en la socialización y el encuentro, y que a través de la organización hace estos espacios productivos social, educativo, político y culturalmente estableciendo vínculos colectivos que hacen sostenible el proyecto emancipatorio de los pueblos y sus gentes desde todas sus dimensiones. Así mismo, comunica, para hacer saber a otras latitudes y a los suyos, el camino transitado, el camino por transitar, las posibilidades que da la juntura y el encuentro, además de legar por escrito, en la oralidad, en todas las formas de registro, conocimiento para los movimientos populares, para las fuerzas revolucionarias, para las institucionalidad necesaria y para las futuras generaciones. 

En este contexto nos suscribimos a las metodologías participativas, aquellas que reconocen a la juntura organizada como escuela que genera conocimiento valioso, pertinente, oportuno. 

En esta escuela, **El Jagüey, cuaderno de registro que se cualifica en la sistematización, la socialización del saber, la producción de conocimiento para la emancipación y cuyo origen fue el Diario del Maestro en los procesos formativos que se dieran en los ámbitos institucionales, donde parte de nuestra militancia dio cuenta del compromiso rodrigueano en contextos formales de la gestión educativa en el Edo Aragua, estado en el cual nacemos, en el contexto de la juntura con pares en diferentes escenarios, del propio estado, de otros estados venezolanos y de escenarios internacionales tales como México, Colombia, Argentina, Chile, Cuba, entre otros, desde esta trinchera que dio cuenta de un nuevo hacer de la gestión pública y de otros modos de hacerla con las gentes y para las gentes. 

En este marco, también podemos referir Las expediciones Pedagógicas, movilización de las gentes para el encuentro, donde no existe –como dijera María del Pilar Unda, precursora entre otros, de estos modos y manera de hacer escuela- : 

  “Cuando intentamos un acercamiento a las diferentes maneras de hacer escuela y de ser maestro que tenemos en nuestros países, como lo estamos haciendo actualmente en Colombia con la Expedición Pedagógica Nacional, resulta inevitable reconocer esa otra escuela - en plural – que emerge desde las prácticas, los saberes, los deseos y las búsquedas de unos maestros que, en medio de condiciones no siempre favorables, interactúan críticamente con las demandas que les plantea la institucionalidad educativa, las condiciones concretas de las poblaciones con las cuales trabajan y las características de la época. Expedición Pedagógica Nacional, una de las más ricas experiencias de los últimos años que, combinando la movilización social por la educación y la construcción colectiva de una mirada sobre la diversidad y la riqueza pedagógica.” 

En esa juntura con los maestros colombianos, en el año 2001, nos apropiamos de este modo de formarnos colectivamente, construyendo otra juntura con muchos otros, a través de las experiencias concretas, nuestra propia semblanza de Expediciones Pedagógicas Rodrigueanas. Estrategia de formación permanente que nos distingue y nos junta con otros colectivos y otras gentes. Como parte de ello, podemos dar cuenta de un acervo de movilizaciones dentro y fuera del país.  

Nuestra última experiencia es la Expedición Pedagógica Ruta Maestro Pueblo, en Sanare Venezuela, del 27 al 29 de Diciembre de 2009 y en propuesta amarrada con los hermanos del estado de Oaxaca-México, una expedición cercana a realizarse, para el mes de Abril de 2010. Como parte de esta forma de encontrarnos y formarnos en colectivo, también adjuntamos a estas movilizaciones nuestras, como últimas experiencias, el recibimiento de expedicionarios mexicanos en Noviembre del 2009 y de expedicionarios argentinos, en este Enero de 2010, en nuestro territorio. Dicho recibimiento, ha contado con rutas en el interior del Estado Aragua, Carabobo, Sucre, Vargas, Mérida y Dtto Capital, en esta oportunidad. Recibidas por organizaciones, junturas, misiones, o gentes sueltas que comparten en la juntura, enriqueciendo sus comunidades del saber, aquellas que han conformado con sus pares y que dan cuenta de experiencias que reflejan la escuela construida desde esos espacios con las experiencias y la mirada de los expedicionarios que reciben en sus contextos. 

Quiénes somos con respecto a la Juntura 

Somos parte de la diversidad de corrientes y movimientos pedagógicos, culturales y sociales que ha venido gestando la revolución. Nuestros orígenes se remontan al CEPAP, Los Realengos, El Bambuco, la Red de Investigación-acción Simón Rodríguez, Red de investigación acción Diversidad, Redes Socioculturales de Aragua, La RACSO, La Escuela Social Rodrigueana, organización esta última, con la cual nos juntamos durante 4 años y en cuya juntura con cuarenta camaradas, construimos desde sus espacios reflexivos los propósitos que nos orientan y con los colectivos antes mencionados y camaradas de otras organizaciones que en su convocatoria, nos juntábamos con otros colectivos regados por el país y en otros predios de orden internacional. La juntura ha sido nuestra raíz, la que nos ha dado arraigo y al mismo tiempo alas. 

La soledad nunca ha sido nuestra compañera, sino para esos momentos reflexivos en los cuales la confrontación nos desmonta a nosotros mismos y que en un punto que parece eterno, nos retiramos a mirarnos, a dolernos, a quitarnos el disfraz que nos dio la escuela de las intrigas, la escuela perversa, la competitiva, la que nos corrompió y libo de nosotros nuestras ganas insurgentes, de vernos pueblo y de ser gentes. Y que de un solo platanazo, la escuela insurgente nos conmina a mirarnos y a asumir de nuevo la vereda, en otros trajes, los que si son nuestros, los que nos da lo latinoamericanos, lo insurgentes, venezolanos cuya gesta de hombres corajientos como Guaicaipuro, El rey Miguel, Andresote, Gual y España, Miranda, Bolívar, Rodríguez, entre tantos otros y mujeres valerosas como Josefa Camejo, que unidos en la idea libertaria nos dejaron saberes y un linaje desde el cual retratarnos y mirarnos desde nuestra propias maneras. Esa nueva mirada es el nuevo vestido, es la reconstrucción de nosotros mismos y la desconstrucción de un pasado obligante que nos impuso el pensamiento dominante, subyugante, invasor, mentiroso de lo que somos y fuimos en estas tierras y en nuestros propios modos. 

Somos ser colectivo en el contexto de la diversidad, yo aporto, tú aportas y todos en la juntura tenemos el deber de construir un proceso de encuentro desde un nosotros mismos guiado por el respeto a la diferencia, a la realidad espacial, a la propia historia, a la clase, a la propia diversidad, al amparo de la comprensión, la solidaridad, la inclusión y la voluntad. Es la voluntad quien nos junta y es la voluntad quien nos compromete en la construcción de un pensamiento que reconoce lo diverso y lo orienta en la misma direccionalidad, la de la patria sana, que ofrece justicia social, pues sobre la justicia se sostiene la igualdad y la libertad, como lo dijera Bolívar, entonces la juntura es para concretar la utopía libertaria desde el nosotros, sin las máscaras ni manipulaciones que nos presenta el pensamiento hegemónico como sentir colectivo y que en la práctica no es más que un grupo de sujetos con aspiraciones propias de poder para la satisfacción de lo personal, los cuales endeudan a sus gentes con favores, privilegios, y en lo público dan muestra de lo colectivo y lo presumen como botín propio, convirtiéndose en una fuerza social que enajena a sus propios militantes.

Desde la Juntura entonces, no somos un banco de favores, hacemos lo que el momento histórico nos demanda, por ello tampoco somos manada, pero creemos en el principio zapatista de mandar obedeciendo, desde la sinceridad y la pertinencia, desde la discusión y en ocasiones desde el privilegio que concedemos a algunos de nuestros pares, en los cuales hemos reconocido la claridad para darle este voto de confianza, de concretar una propuesta que aún no entendemos completamente pero que el camino a transitar nos irá dando los insumos propios y colectivos para mirar su pertinencia y conveniencia. Lo estratégico también amerita en sus miles de oportunidades, votos de confianza en los cuales nos dirige la conciencia y no la mirada, el saber más allá del ver. Pero eso, también se gana en nuestra escuela, en el tesón, en el desprendimiento, en la inclusión, en los aportes a la construcción de todos los espacios revolucionarios que gesta la juntura.

Es por ello que en esta juntura respondemos a la diversidad de cultura, de realidades, de historias, y en ellas nos retratamos, no sin los obstáculos propios de este desmontar al enemigo en nosotros mismos, pero concretando el sueño bolivariano de construir una república por y para hombres probos, virtuosos, patriotas, ilustrados, como lo dijera él mismo. El compromiso entonces es también la concreción de valores de grandeza, nobleza, lucha sin descanso, constancia, entrega, lealtad, honestidad, sencillez, humildad, trabajo, para construir la escuela posible que en sus encuentros haga verdaderamente libre al hombre para construir la patria soñada.

En este escenario de ideas compartidas reconocemos colectivos, además de los ya mencionados y otros que formaron parte orgánica de los ya nombrados, sujetos y junturas hechas con las instituciones, quienes crearon condiciones para el encuentro y abrieron espacios para el dialogo, el intercambio de saberes y experiencias. Esta juntura, en formas diversas, nos pone en la capacidad de juntarnos con las mismas, desde la sinergia revolucionaria. Igualmente, nos dejan en la condición de entendernos con sujetos y gestiones públicas con los cuales nos encontramos desde nuestro ser de pueblo y su deber y obligación de servidores públicos asignados por el estado pero cuya condición no los exonera de ser parte de este pueblo y de esta lucha revolucionaria.  

Dado este contexto, creemos que la gobernabilidad la ejercen el pueblo organizado con sus instituciones, en el mismo escenario del dialogo de saberes, la realidad vista desde sus gentes y la historia construida por los sujetos comunitarios, Desde esta idea, no nos juntaremos a quienes como sujetos e instituciones, conciben el saber, el conocer y el dialogo desde las premisas del pensamiento hegemónico, donde el pueblo y sus gentes se subordina al pensamiento autoritario y burgués del estado, que contradice a lo expresado en la Constitución Nacional de Venezuela y a todos los planes propuestos por el Gobierno Revolucionario y que algunas instituciones y sus sujetos, interpretan, acompañan y concretan desde los viejos paradigmas.



Creemos que
los movimientos sociales son la voz organizada del pueblo y las junturas
de los mismos, un espacio para el debate y la concertación de acuerdos.
Tenemos militancia y en ella podemos ser convocados para la defensa,
pero previo conversatorio y estudio de las estrategias pertinentes con
las cuales romperemos el alma del imperialismo y sus sistemas que lo
sostienen y lo expanden. Sostener los espacios revolucionarios es nuestra
convocatoria y nuestra militancia, construir desde los mismos para hacerlos
sostenibles y que concreten la nueva república, libre y soberana. 



En este sumario
de ideas, la revolución bolivariana es la revolución de las gentes,
la que se ha dado este pueblo, es la palabra que nos une y nos unirá
a las otras gentes y a los otros pueblos, a la gran patria latinoamericana,
a la gran patria caribeña, que no somos dos, sino una sola al igual
que un solo pueblo en sus diversas formas y culturas, pues la historia
es una misma. 









Copyright © por Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe Derechos Reservados.

Publicado en: 2008-05-25 (727 Lecturas)

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